A mis odiadas estrías

23:37

Os odio, os odio desde el más profundo de mi ser. He de admitirlo. Pero nuestra relación ha cambiado ¿No es cierto?

Recuerdo que nos conocimos hará cosa de un año, todo fue por casualidad. Un día salí de la ducha, me miré en el espejo y allí estaba mi primera estría, muy cerca del ombligo, ancha como ella sola, roja, larga... Y me quise morir. 

Bastante trabajo me había costado aceptar mi cuerpo y exponerlo delante el mundo en bikini como para ahora encima tener "eso" en medio de la panza. ¡Qué horror! - Pensé- pero lo que no sabía es que lo peor estaba todavía por llegar.

Para que no se sintiera sola, cada vez aparecieron más estrías a hacerle compañía, hasta dejarme la barriga, los laterales y alguna que otra parte del muslo repleto de rayitas, ¡Ni qué fuera una zebra, coño!

Una zebra no, pero una luchadora y feroz tigresa, sí. 


(Aquí tenéis, un selfie casual en el que se pueden ver mis amadas estrías. Sí, he dicho amadas).

Lo cierto es que a medida que fue pasando el tiempo me acostumbré a ellas o ellás a mí, según se mire. Y las adoro, cada vez que las miro recuerdo mi lucha, una lucha que me tuvo en pie de guerra durante muchos años y que por fín ahora, puedo decir que he ganado. ¡SÍ, HE GANADO!
Y no me refiero a que la gané porqué las hice desaparecer e impuse mi voluntad sobre ellas. La he ganado porqué las luzco sin miedo, las enseño al mundo como si fueran un tatuaje o un lunar de mi piel, las luzco porqué son cicatrices de esa guerra que casi acabó conmigo. 
Cicatrices de supervivencia, cicatrices de vivencia, experiencia, madurez.
Las quiero, como aprendí a quererme a mi misma, porqué soy eso, una tigresa, una fiera animal que se ha abierto paso entre la gente para gritar:

¡Aquí estoy yo! ¡Aquí estoy con mi estrías, mis quilos demás, mi celúlutis y todo! 





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1 comentarios

  1. Muy buen post preciosa ♥ hay que aceptarnos tal y como somos ♥

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